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jueves, 12 de octubre de 2017

Mi Disculpa... He Vuelto

Mis saludos y mi afecto para todos ustedes...

Hoy día he vuelto a renacer en este medio y espero que vuelvan a apreciar mis humildes palabras, por razones que flagelaron contra mi voluntad y por situaciones de esos mismos cambios, que cómo seres humanos siempre estamos buscando en el camino de la prosperidad, la armonía y el amor mismo... Me vi en la necesidad, obligación de separarme un poco de mi blog, con pensar en el corazón y tristeza en mis ojos, pero siempre con la esperanza viva y tacita de volver a conectarme con ustedes mis queridos, valorados  y apreciados lectores de esta mi humilde pagina; bien las condiciones se han ajustado de nuevo y espero en una próxima ocasión que me vea en la necesidad de volver a salir, tengan la seguridad que tomare las previsiones del caso....

Les estaré eternamente agradecida, el hecho de estar aquí para mi, en sus ávidas lecturas de mis escritor, gracias de corazón por continuar con sus visitas, por no abandonarme y demás está decirles que aquí estoy para que lo que se les ofrezca, un consejo, una opinión, o simplemente escucharlos, leerlos y ayudar como se pueda, en la medida que se pueda…


Eternamente agradecida y espero acepten mi disculpas por esta larga ausencia. 


Denny Peñalver
Sublime y Dócil Dennoe Han


Historias, cuentos, poemas, relatos.

viernes, 8 de septiembre de 2017

El SUEÑO CARMELINA... Segunda Parte






Permaneció sentada en las escalinatas de la entrada a la espera que alguien se asomara, los propietarios de la casita debían estar cerca, una gran cacerola humeante estaba puesta en el fogón. Repentinamente de entre los maizales, miró salir una figura femenina que se movía con cierta lentitud, corrió hacia ella y al estar cerca pudo ver a una anciana sonriente. Carmelina no dejó de sonreír y se ofreció ayudarla con la carga, presura hizo gala de su buen carácter.
–Buenos días, buena señora permítame ayudar.
–Buenos días, Jovencita, gracias por su ofrecimiento.
–Pasaba por acá y mire sus hermosos arboles frutales, la despiadada noche me ha confundido y me ha traído a senderos desconocidos.
–¿Cuál era tu sendero?
–A la hacienda de mi patrón Francisco de la Fuente Hidalgo.
–Querida esta muy lejos del camino, haz venido en sentido contrario.
–¡Oh, pobre de mí!. Ña ana me va a encerrar de nuevo en el cuarto oscuro. Cuando se enoja, no quien pueda con ella.
–Parece una mujer muy fuerte.
–Fuerte es poco, tiene una mano grande y pega duro– dijo sobándose una mejilla, levanto la vista diciendo ¿Qué hay más allá de las colinas?
– Un mundo maravilloso, un lugar de belleza sin igual que pocos ojos han mirado antes.
Con una leve sonrisa, la noble anciana le invita a pasar al sentir compasión de la pequeña Carmelina que se había perdido durante la noche, el desafiante ronroneo de su estomago delataba el hambre que ella sentía. ¡Acaso Carmelina avanzaba lentamente al destino de sus sueños! La emoción embarga a la jovencita al ver sobre la chimenea, el retrato de una hermosa mujer a orillas de un ancho mar.
Por primera vez Carmelina miró el mar, tomó el retrato entre sus callosas manos producto del duro trabajo. Durante largo rato lo contempló perdida en aquella belleza, buscaba cada detalle para iniciar una nueva aventura en su interminable mundo de fantasía, emocionada Carmelina llevó el retrato a su pecho entregándose a su imaginación. Desde el rincón donde se acurrucó podía sentir la brisa de la mañana, cargando un fresco aroma jamás percibido que inundaba su nariz, buscó con desesperación una refulgente caracola que le enseñara el canto del mar en las espumantes olas que chocaban contra la blanquecina arena.
Carmelina se zarandeó al escuchar su nombre a lo lejos, pero no dejo de soñar la segunda vez escucha su nombre con más fuerza, ella abrió sus ojos al contacto de una mano en su hombro, en ese momento cesó el cantar del mar y el exquisito aroma se desvaneció.  La sonrisa de la pequeña se torna triste, sólo ella conocía la intensidad de su deseo por conocer el mar. En su corazón, Carmelina sabía que pertenecía a aquel lugar desconocido, aquella fantasía de la playa le llenaba de paz y felicidad.
–Carmelina, pequeña no debes regresar a la hacienda de donde has partido, pues tu felicidad esta muy cerca de ti,  ahora debes seguir tu corazón y encontrar ese lugar soñado.
–¿Por qué lo dice, Doña Florencia?
–Porque tu rostro se ilumina cuando sueñas con la playa, sobrenadas en alegrías y placidez cuando das rienda suelta a tu imaginación.
–Mi corazón canta de una manera diferente, es incontrolable lo que siento.
–Un sueño como el tuyo me trajo aquí y finalmente pude conocer la verdadera felicidad, desde entonces hice de este lugar mi hogar.
-¿Siempre ha vivido sola aquí, Doña Florencia?
-No, Carmelina. Mi esposo falleció el año pasado, mis dos hijos ya se han casado.
-Cuando sea grande, voy hacer como usted pero viviré cerca del mar.
-Carmelina, nunca dejes de luchar por hacer realidad tus sueños, pues allí radica la felicidad. Vamos a preparar una canasta, hoy te llevaré a un lugar que te va encantar.
Carmelina estaba feliz, su corazón parecía explotar de tanta dicha, por primera vez la risa no se atoraba en su garganta y brotaban como hermosas margaritas en el vergel florido de primavera. Doña Florencia, también estaba muy alegre de tener compañía, hacia tanto tiempo que su humilde hogar no se inundaba de risas, la llegada de aquella pequeña florcilla silvestre, llevaba consigo un ramillete de luz en casa sonrisa.
La canasta repleta de frutas, panes y carnes secas. Un garrafón de agua fresca y otro pequeño repleto de un aromático chocolate, algo de heno que dejo a Carmelina un poco sorprendida. Detrás de la casa, apareció una mula arreando una vieja carreta, Carmelina no dejaba de sonreír pues su corazón festejaba, entre la emoción y la esperanza de lo que le esperaba mas allá de la colina.
Subieron y bajaron un par de colinas, un aroma refrescante inundaron los pulmones de Carmelina, sus ojitos se iluminaron al escuchar un fuerte zumbido agradable a sus oídos. Menuda sorpresa para la pequeña, su ansiado mar le daba la bienvenida tras la tercera colina, emocionada bajo de la carreta y hecho a correr colina abajo, con los brazos abiertos cómo queriendo abrazar el inmenso mar que miles de veces llego a soñar.
Cuanta emoción sintió Carmelina al sentir el agua tibia bañando sus pies desnudos, el tierno abrazo tanto tiempo deseado. El cantar de las olas al romper su camino, fue para ella más hermoso de lo que había imaginado, corría de un lugar a otro, derramando lágrimas de felicidad nunca antes sentidas. 
Carmelina caminó a los brazos de Doña Florencia, ambas se fundieron en un eterno abrazo grande e intenso, cálido y abrigador. Dos seres en el mundo, disfrutaban de intensos días en los brazos de un mar noble y cálido que las recibía cada día. Carmelina cumplió su sueño y descubrió la playa desconocida. Encontró la compañía de una mujer que más que amiga, paso a ser la madre que jamás soñó tendría.

Denny Peñalver.

Sublime y Dócil Dennoe Han.

Historias, cuentos, poemas, relatos.

lunes, 4 de septiembre de 2017

EL SUEÑO DE CARMELINA.... Primera Parte



La pequeña Carmelina Montaño, fantaseaba con interminables bancos de arenas de una playa desconocida. Al escuchar los relatos de la hija de los patrones, Carmelina se imaginaba sumergida en un oleaje marino que le regocijaba con las sutiles caricias del vaivén del mar. 
La tierna Carmelina idealizaba en el tiempo un viaje que sólo en su imaginación andaba. Los gritos desternillantes de su madrina la traína de vuelta a una triste realidad, donde lo más importante era el trabajo duro y complacer a la niña Patricia de la Fuente.
A la hora de la comida, Carmelina se internaba en el mundo de sus anhelos, emprendía un desaforado vuelo imaginario cuyo destino era la desconocida playa de sus sueños. El sólo hecho de verse frente al mar, sumergirse entre sus olas y juguetear hasta el cansancio dibujaba una sonrisa en sus curtidos labios.
–Allí estas, soñando con lo que nunca veras, ya basta niña tonta y ponte a trabajar, eso es lo que hay mucho trabajo.
–Quien sabe madrina. Algún día, allá donde está el mar mis pies me han de llevar, y seré tan feliz, que no volveré aquí nunca jamás.
–Si, Carmelina. No te olvides que el pobre nació para trabajar para los ricos,  dejar de sonar,  porque cuando yo falte en esta tierra de ésta cocina, tú te vas a encargar.
–No, no madrina, yo no voy a seguir su destino. En el mar, yo seré libre cómo la brisa que me acaricia, cómo el sol de cada día, y cómo la noche que nos abriga a soñar.
Las carcajadas de la madrina inundaron todo el lugar; sin embargo, Carmelina creía en su mundo de fantasías y así lo vivía, de esa manera el trabajo era menos duro para ella.  Carmelina estaba dispuesta a luchar por conseguir la manera de ir a ese lugar, un ancho mar del cual la niña Patricia, siempre contaba hermosas aventuras. Cierta día llegó al pueblo un hombre elegante; con gran porte militar y un traje impecable, jamás visto por los ojos de ella.
Era un sombrero tan bonito y distinto a todos los que usaban los caballeros del pueblo. Aunque era muy pequeña Carmelina sabía zarandearse entre los retorcidos troncos de la taberna de Don Facundo. Ella pudo colocarse bajo del piso de la taberna, Carmelina se dedicó a escuchar las historias del hombre que hacia llamarse Capitán del mar.  
Los ojitos de Carmelina se abrieron de par en par ante la emoción, con toda serenidad durante horas escuchó las aventuras del desconocido, olvidando que había ido al pueblo por el mandado, se dejó llevar por las palabras que danzaban por todo el salón, ella se atrevió a soñar en un profundo mar de arenas blancas, tal como decía el capitán y se dejo llevar por sus deseos de conocer aquel maravilloso lugar, cerrando sus ojitos se entregó a su imaginación.
La noche sin luna sorprendió a Carmelina tras quedarse rendida en su escondite, al salir de entre los troncos se encontró en plena oscuridad, presura se hecho andar sin saber donde iba llegar, camino y camino largas horas sin parar. El sendero hacia la hacienda de Don Francisco de la Fuente nunca había sido tan largo como aquella noche. Casi sin fuerza se recostó en los brazos de un Samán, cuyas raíces encunadas parecían estar esperando por ella para resguardarla de la fría noche; con las pocas fuerzas que aun tenía, Carmelina junto algunas hojas para cubrirse un poco, pues el cansancio no le permitió seguir andando, y entre bostezo y bostezo quedó completamente rendida, soñando con su playa desconocida.
El sol mañanero le despertó con una resplandeciente sonrisa, dando los buenos días a la pequeña jovencita. Carmelina se estiraba de entre las raíces del Samán, agradeció al buen árbol haberla recibido y protegido del frío. Los gruñidos de su estomago anunciaban con desespero la hambruna, tras algunos minutos notó que la oscura noche le había perdido el camino a la hacienda, y sólo dios sabia en que senderos andaría. 
Miró a su alrededor y sólo encontró desolación, aquellos caminos le eran desconocidos, estaba perdida y sin remedio; temerosas de no saber su destino, se dejó caer sobre las raíces sollozando de miedo. Respiró profundo para calmar su corazón acelerado cual potrillo desbocado, un delicado aroma de frutas frescas inundo su olfato. 
Aquella fragancia la guiaba hacia el camino donde encontraría su destino, presurosa se abrió paso entre matorrales de altos carrizos, se detuvo de un tirón al ver frente a ella, decenas de arboles de naranjas, manzanas, entre ellos algunos bananos, su estomago festejo de contento, ante el fresco mañanero que la envolvía en aquella colina.
Carmelina apretujo su barriga que se desesperaba ante tantas delicias, si comiera uno de esos frutos pronto estaría satisfecha, nada mas faltaba pedir permiso para tomar el fruto ajeno. Muy juiciosa camino entre los camellones, evitando pisar las moras frescas y luchando contra sus deseos de tomar las frutas y devorarlas, al divisar la humeante chimenea de una pequeña cabaña corrió a toda prisa hacia la puerta.

Tocó y tocó varias veces la puerta sin obtener respuestas, se asomó por una ventanilla que estaba cerca, llamó varias veces, nadie respondió. Su estomago gruñía cada vez mas fuerte al sentir el aromático café que brotaba de una ollita en el fogón. 
El hambre la atormenta induciéndola a tomar las frutas; no obstante, su madrina le había enseñado que lo ajeno se respeta y le aconsejó pedir antes de tomar lo de otros... Agarrar sin permiso es robar. 


(CONTINUARA)

Denny Peñalver
Sublime y Dócil Dennoe Han.

Historias, cuentos, poemas, relatos.

miércoles, 30 de agosto de 2017

Padre e Hijo... Un Momento Inolvidable.


Y... Extendieron sus brazos 
para ser bendecidos por el rey sol, 
cerrando sus ojos Padre e hijo inhalaron profundo
en fracción de en segundos exhalaron
 el amor de un inmenso océano,
que los recibió un día de primavera...

Muy tempranito se entregaron al calor,
y con absoluta serenidad... 
Recorrió cada parte de sus cuerpos...

Eh aquí un hijo,
    recibiendo una hermosa lección
 sobre el amor y el respeto
     que nos regaló nuestro señor Dios...
Desde el norte al sur,
del oriente al occidente
     aprecias los elementos de los que nos rodeo.

Eh aquí un padre...
   -Feliz de compartir su amor 
y respeto por la creación del señor,
    ya qué en cada partícula de nuestra naturaleza,
    hay vida y esperanza
para regocijarnos en ella…

Eh aquí una pequeña muestra de momentos
que el dinero jamás compro.

Un instante en el mundo...
que centenares de padres e hijos han deseado
y que muchos como yo, 
jamás han disfrutado,
pues el cruel destino desde chicos
 nos lo ha arrebatado.

Tu que aun lo tienes...
Disfruta de tu padre amado,
bien sea en un día ante la brisa marina,
o la de un hermoso campo.

Donde quieras que te encuentres, 
abre tu corazón y dile cuanto le has amado
maravillosas lecciones entre un padre y un hijo.


Denny Peñalver .
Sublime y Dócil Dennoe Han.




Historias, cuentos, poemas, relatos.

viernes, 18 de agosto de 2017

SALVE MADRE TIERRA




Mis pies andan desnudos
al calor de tu cuerpo,
tu que recibes desde el cielo
un sublime llanto,
dando vida a todo aquello que crecerá 
sobre tu piel prolifera.

En dulce primavera
te cubres de flores de miel,
esparciendo sus fragancias,
a todo el que ve crecer
desde la más simple semillita
hasta inmensos y hermosos
campos de un vergel.

El candente resplandor
de un vehemente sol,
calcinara tu piel hermosa
con el mas tosco verano.

¡Sí, así como lo has de escuchar! 
un verano tan ardiente  
que llegará quemando
hasta la mas sutil
de tu alma desnuda

El otoño levantara
las cascaras de tu piel curtida,
agrietada por la brusquedad
de un  intenso verano,
dejando sobre tus heridas
un balsámico alentador
con miles de pelatos y hojas
posándose con glamours sobre
tu maltratada piel desprotegida.

En los duros de inverno
de agua fría te ha de cubrir,
haciéndote titiritar 
en su despectivo caminar,
hasta los polos de tu hermosura
  tu piel ha logrado congelar .

Sublime y hermosa tierra
que mi cuerpo has recibido; 
regalándome a diario un beso,
 con cada uno de los suspiros 
de tu noble brisa con tiernas caricias
va rozando mis sonrosadas mejillas,
en ocasiones cálidas
en ocasiones  frías. 

¡Oh, bendita tierra! 
¡Oh, tierra bendita!

Hoy sobre ti ando
con emoción y alegría, 
espero pasen muchos años 
antes de recorrer tus entrañas,
donde recibirás mi cuerpo
con tu cálido abrazo, 
liberando mi espíritu 
al mas sublime viaje, 
hacia el inevitable encuentro
con mis seres amados.
Salve, madre tierra.
Salve, tierra madre.


Denny Peñalver 
Sublime y Dócil Dennoe Han


Historias, cuentos, poemas, relatos.

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