Cuando pierdes a alguien a temprana edad, por alguna enfermedad inesperada, el dolor se rehúsa a salir de tu alma.
Poema en prosa, en memoria de mi querida primita Edgary, perdió su vida a causa de la leucemia aun siendo una niña.
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Tomada de imágenes Google |
Aun recuerdo su carita sonriente, cual rocío mañanero en primavera.Fue una rosa
enamorada de su aroma y su color, de tiernas y cálidas manitas regordetas; su
suave tez sonrosada, no menos linda y delicada de su impresionante apariencia
aterciopelada.
La niña más
hermosa del barrio, un ángel a la tierra enviada, para sacar mil sonrisas a todo el que se le cruzara, envidiada por algunas
y por amada muchos otros; deseada por ciertas
madres queriendo emparentarla, no por la riqueza, pues no poseemos nada.
Era una niña que ni siquiera a la adolescencia llegaba, las familias más preponderantes del pueblo por ella se peleaban, con sumo descaro sólo en la
progenie pensaban.
Su indescriptible
belleza, aun no era del todo aceptada, era increíble ver un rostro tan
perfecto, despertando la curiosidad de todo el que llegaba al pueblo. Cómo podría existir un este mundo un ser
humano tan deslumbrante, lo que
ninguno de nosotros, fue capaz de imaginar, que aquella chiquilla de rostro
angelical, sus días en la tierra pronto habrían de acabar.
Así como llegó a
nuestras vidas un día primaveral, al cabo de once años su vida habría llegado
al final, en un suspiro desdeñoso su frágil cuerpo se marchitó, a raíz de un
mal desarrollo su espíritu sucumbió, y al cabo de un tiempo su cuerpo
desapareció, dejando un profundo hueco en los corazones de aquellos que se
nutrieron robando mil sonrisas de nuestro angelito tierno.
Sí, un angelito
tierno prestado por Dios a nuestra familia, por un tiempo maravilloso que nuestras vidas
iluminaron. Cumplió su misión con premura y grandes
lecciones de amor, unión y respeto dejo, y con gran ilusión de su madre borró
todo dolor.
A sabiendas de su corto destino, no dejó de sonreír ni en su último
suspiro. Con la última sonrisa que sus agrietados
labios esbozaron, le suplicó a su
progenitora un último favor, pues su más preciado sueño solicitó.
“Madre de mi vida y mi corazón, se valiente
y ármate de valor; no permitas que mi padre destroce nunca más tu corazón, se
libre y busca tu destino en el verdadero amor"
Angelito tierno,
angelito de mi corazón, gustosa sacrificó su vida, cabal e inocente; en un
instante su espíritu voló y su vida se extinguió, tierna y sublime en su boca
una sonrisa quedó.
Hoy es feliz a su
modo, tal vez eso solo lo sabe Dios.... Aunque no soy adivina, no es difícil
inferir, que para su regreso a la vida con vehemencia a nuestro señor le pedí,
que aquel hermoso angelito que un día conocí, nazca en un hogar dulce donde
pueda coexistir, lo que en un nuestro tiempo no tuvo chance de vivir...
En memoria de aquellos angelitos que duran poco en nuestro camino
Aun te recuerdo tu sonrisa, cuando te decía que serias la próxima Miss Universo venezolana...
Denny Penalver
Sublime y Dócil Dennoe Han
Historias, cuentos, poemas, relatos.
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