Terrible combinación entre la esperanza y frustración, el camino se cierra y solo queda la desilusión abrazada al dolor.
Relato corto sobre la inconsciencia, desengaño y incomprensión de un trió de hermanos...
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Tomada de la Galería Google |
Ha transcurrido un mes, desde el arribo de
los hermanos Gallardo a tierra española, esos días fueron muy activos y gratos
para todos, la euforia por la bienvenida, incluyeron varias salidas para
conocer los padres de Carlos el prometido de Tatiana; en las reuniones familiares
todo era agradable, relajado, positivo, abundancia por doquier, mantenía a
flote los mejores sentimientos entre los hermanos, al punto que Tatiana se permitió
a si misma olvidar lo ocurrido entre ellos.
Vivian alquilados en una casa pequeña y
vieja, pero limpia a pesar de las obras de arte en las paredes de la niña que solía
vivir en ese lugar; la casa estaba deshabitada desde hacía un año, aunque el
alquiler resultó barato y conveniente para albergar una familia pequeña, era
evidente que necesitaba con urgencia un retoque de colores vivaces en sus muros
y ventanas, lejos de aquel lúgubre verde grisáceo y el blanco oxidado del cercado.
Salir a la calle a un simple paseo en la bahía
era agradable y acogedor, un clima fresco te abrazaba a pleno medio día; no
obstante, al llegar la noche el abrigo, chaqueta o gabardina era indispensable
con bufanda incluida, sobre todo en ellos provenientes de tierra caliente,
donde la mínima niebla les congela hasta lo que no se expone al público. Lo
cierto que aun en el tercer mes, la felicidad brillaba por doquier; sin
embargo, todo llega al final depende de cada individuo si es para bien o para
mal, el otoño se despidió para recibir el gélido invierno, a través de la
ventana se aprecia la bruma mañanera, desde que te levantas hasta que acuestas la
frialdad penetra en tus huesos sin permiso.
Así de aterradora fue la convivencia de
Tatiana con sus hermanos menores, aparte de no hacer nada por procurar un bien
general para la familia, sobre todo con Rodrigo que pasaba el día entero frente
al computador entre juegos online y la estruendosa música gótica; y que decir
de Alba la menor del trio con su negativa a continuar con los estudios, su
mundo giraba en torno al televisor y las redes sociales. Aunque Carlos se mantenía
al margen de las grandes discusiones, Tatiana sentía vergüenza por las acciones
de sus hermanos, cuando una mirada disfrazada de sonrisas hablaba por si sola.
Aquel invierno trajo consigo mil problemas
y una invitada inesperada, la actitud del caprichoso y mal educado hermano llevó
al límite de la desesperación en Tatiana; la novia de Rodrigo era incapaz de
lavar un traste, para remate de cuento cuando se le exigía lo hacía de mala
gana, balbuceando entre dientes lo maravillosa que estaba en casa atendida por
su progenitora. Tatiana se mordía la lengua para no desatar la tercera guerra
mundial entre su familia, el ambiente ya era lo bastante malo para caer una
diatriba de una jovencita que no tenía derecho a estar en aquella casa a expensas
de terceros.
Tatiana y Carlos se mostraba más distantes
y cansados de aquella vida sin sentido, él llegaba cada vez más tarde a la
casa, ni siquiera cenaba se enclaustraba en la habitación hasta el otro día, a
pesar de saber lo mucho que su pareja la amaba, existía la posibilidad de ser
abandonada por Carlos, cada cosa en la vida tiene un límite y él estaba
llegando al suyo, gracias a las acciones de un trio de atolondrados.
Rodrigo se lanzó a la calle por sí mismo,
desafortunadamente no fue por un empleo, se hizo amigo de los roqueros del
barrio, por un tiempo la paz se hizo en el hogar; por su parte, Alba se mantenía
rehacía a ir a la universidad y la persona que no encajaba en el cuadro
familiar se negaba a regresar con los suyos.
Tatiana se cuestiona sobre la actitud de una jovencita,
proveniente de buena familia y con buena presencia, demostrando poca
inteligencia al no darse cuenta al hoyo donde se dirige manteniéndose al lado
de un bueno para nada; por mucho que lo medite siempre para llega a la misma conclusión,
ambos experimentan una vida sin el menor deseo de salir adelante, vegetando a
costa de otro que a fin de cuentas tiene una relación con-sanguínea, aunque no
es justificativo para mantenerse improductivos.
Lo cierto es que la paz aun esta lejos de aquel hogar, Tatiana aun no sabe cuanto tiempo más podrá soportar una situación como esa, donde la esperanza de vez en cuando se disfraza de frustración.
Denny Peñalver
Sublime y Dócil Dennoe Han